Información publicada en GARA el 22 de agosto de 2001.


      Egibar compara la acción con Muskiz y Artxanda mientras la Ertzaintza no descarta ninguna opción

      * Recuerda que «las vías de provocación del pánico indiscriminadas tienen antecedentes en este país» * Al parecer, el material explosivo estaba conectado mediante cables a un interruptor del coche de juguete

      Ramón SOLA | DONOSTIA

      El portavoz del EBB del PNV, Joseba Egibar, estimó ayer que la autoría de la explosión producida en la calle Aldamar de Donostia «no señala precisamente» a kale borroka «o similares», sino que le recuerda a la deflagración de billeteras-bomba en Mukiz y Artxanda en 1994. Ambas, nunca esclarecidas, han sido interpretadas habitualmente como acciones de guerra sucia.

      En declaraciones a la agencia Europa Press, Egibar añadió que «estas vías criminales de provocación del pánico de forma indiscriminada han tenido sus antecedentes en este país. Aunque de autoría no reivindicada, provocan también unos efectos de obligada lectura política. Vienen a completar un cuadro de situaciones de violencia rechazadas una y otra vez por la sociedad vasca, y a cuyo rechazo nos sumamos firmemente como partido», añadió el portavoz jelkide.

      El portavoz del Gobierno de Gasteiz, Josu Jon Imaz, tras acudir a primera hora al Hospital Donostia junto al lehendakari, Juan José Ibarretxe, y al viceconsejero de Interior, Mikel Legarda, no fue tan explícito y se limitó a indicar que todas las líneas de investigación permanecen abiertas.

      Imaz explicó que el Gobierno de Lakua ha concedido prioridad total a la investigación de este hecho, añadió que el Departamento de Interior «dará a conocer sus frutos a los medios en la medida en que vayan llegando» y solicitó colaboración ciudadana para tratar de llegar hasta los responsables de la explosión.

      El portavoz del Ejecutivo de Lakua manifestó que «se llame como se llame, es evidente que ha sido una bomba. Se puede llamar como queramos, pero es un asesinato y es un atentado, en definitiva».

      La Ertzaintza no emitió ayer ninguna información oficial sobre lo ocurrido y se atiene a lo adelantado el lunes, cuando aseguró que se trataba de un juguete-trampa y precisó que el hecho «no apunta en principio necesariamente hacia los sectores que en los últimos tiempos promueven la violencia y el terrorismo en Euskadi».

      Líneas abiertas y especulaciones

      Fuentes de la Policía autonómica explicaron a GARA que no se ha descartado ninguna hipótesis, ni siquiera la de que la acción corresponda a algún gamberro o incontrolado. Se barajan incluso algunas especulaciones aparecidas en Donostia tras la acción, como la que apunta a que objetos con pequeñas cantidades de explosivo en su interior se utilizan habitualmente en la mascletá valenciana. GARA contrastó este dato con expertos pirotécnicos de la zona, aunque matizaron que no les consta que cochecitos de juguete estén entre los materiales usados en esta fiesta.

      Pese a que oficialmente no ha sido confirmado, varios medios de difusión aseguraron que el artefacto había sido conectado a dos pilas que no pertenecían al mecanismo propio del cochecito y a un interruptor del juguete. Al parecer, la explosión se produjo en el momento en que fue accionado provocando la muerte de María Eraunzetamurgil y gravísimas heridas a su nieto Jokin.

      Las fuentes de la Ertzaintza consultadas por este periódico anunciaron que no se emitirá otra nota hasta que no aparezcan nuevos datos. Entre los aspectos todavía no confirmados está el tipo de explosivo utilizado, probablemente pólvora. Según informó ETB, la cantidad oscilaría entre 10 y 15 gramos.

      El dueño del bar Txioka de la calle Aldamar aseguró que el cochecito apareció en los baños en la noche del viernes.

      Índice home